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Red Internacional

OPINIÓN. Bolivia: Ciencias Sociales y Marxismo

Compartimos este artículo de opinión, publicado originalmente en el sitio web: Práctica Teórica y Lucha Ideológica, donde el autor reflexiona sobre las ciencias sociales y el marxismo en nuestro país.

Lunes 25 de abril | 11:26 | Edición del día
Imagen tomada del artículo original. Mural de Alandia Pantoja "Educación y Lucha de Clases", 1957.

Cuando hablamos de ciencias sociales, en términos generales, nos referimos a aquellas ramas de la ciencia relacionadas con el estudio de la sociedad y el comportamiento humano, en otras palabras, aquellas ciencias que abordan el estudio de las relaciones sociales como un fenómeno concreto, contradictorio y que se desenvuelve en distintos ámbitos de la realidad social bajo múltiples determinaciones (económicas, políticas, culturales, ideológicas, psicológicas, comunicacionales, etc.) que explican el estado de cosas de un momento históricamente determinado.

En ese sentido, las ciencias sociales no son un campo neutral, aislado o abstraído de los conflictos sociales, en donde los investigadores tratan de describir o comprender la realidad social de forma puramente “objetiva”; todo lo contrario, las ciencias sociales, sus investigaciones e investigadores, consciente o inconscientemente, producen conocimiento con la finalidad de sostener o transformar un determinado estado de cosas. De esta manera, como plantearía el filósofo francés Louis Althusser, el campo científico se constituye, también, en un escenario de la lucha de clases.

He ahí la importancia de trabajos científicos con perspectiva de clase, que más allá de la simple descripción positivista o funcionalista, asumen un posicionamiento político bajo argumentos y datos científicos, a favor de los explotados y marginados.

Actualmente, en las universidades bolivianas y sus centros de investigación –la “academia oficial”–, el interés por tratar de explicar, comprender y transformar la situación de la clase trabajadora, es mínima y, bajo una perspectiva marxista, casi inexistente. Esto debido, por un lado, a las nuevas modas teóricas bajo el influjo de la posmodernidad y el multiculturalismo; por otro lado, el descredito que se ha trabajado contra el marxismo por el dogmatismo de ciertos marxistas.

Es necesario señalar, que cuando la afirmación "el marxismo es científico" pasa de boca en boca, sin mayor reflexión, se convierte en verborrea sin contenido, sin explicación y sin posibilidades de lograr nada. Un pensamiento estéril que se reduce a un dogma repetitivo sobre la sociedad, que solo se sostiene por la fe de los creyentes en las abstractas “leyes de la historia”, sujetada a la miseria de la especulación y con rumbo al fracaso del activismo vacío de teoría revolucionaria.

Señalar que el marxismo es un método científico, solo es posible cuando somos conscientes de que dicha afirmación no se reduce a una declamación, en donde ponemos nuestra fe en la fuerza de un enunciado, que otorgaría, mágicamente, cientificidad o carácter científico a nuestra ideología. Al contrario, solo puede aceptarse esta característica cuando el marxismo se pone a prueba, es decir, cuando se contrasta las verdades que sostiene con la realidad material de la sociedad que trata de explicar.

*Este artículo fue publicado originalmente en el sitio web: Práctica Teórica y Lucha Ideológica y puede leerse aquí.




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