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Comité Nacional del Paro anuncia nuevas protestas tras fracasar diálogo con el gobierno de Duque

El gobierno no aceptó los puntos mínimos presentados por el Comité Nacional del Paro, que, luego del fracaso del encuentro, llamó a una jornada de manifestación para el miércoles.

Diego Sacchi

@sac_diego

Lunes 10 de mayo | 21:13

Este lunes el presidente Iván Duque se reunió con representantes del Comité Nacional del Paro en la Casa de Nariño, sede del Ejecutivo en Bogotá, mientras las protestas contra su gobierno llegan a los 13 días. El encuentro respondió al llamado del gobierno para avanzar en una “mesa de diálogo” que permita poner fin a la rebelión, mientras las autoridades continúan imponiendo una violenta represión policial que ha dejado al menos 47 manifestantes asesinados, múltiples heridos y cientos de personas desaparecidas o detenidas.

La convocatoria gubernamental encontró una rápida respuesta favorable de las direcciones del Comité, que alejadas de la bronca contra el gobierno que encendió las protestas, se juegan a encauzar la rebelión detrás de un llamado a la conciliación y la respuesta pacífica frente a la violencia estatal.

En este contexto de represión y ataques de grupos de civiles, amparados por la Policía, contra las protestas, los representantes del Comité Nacional del Paro se mostraron durante varios días más predispuestos a sentarse a negociar con el gobierno de Iván Duque, que de organizar una respuesta capaz de hacer caer al gobierno.

Representantes de la Central Unitaria de Trabajadores, la Confederación General de Trabajo, la Confederación de Trabajadores de Colombia, la Asociación Colombiana de Representantes Estudiantiles, la organización camionera y la Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación, entre otros acudieron a la cita con el Ejecutivo.

Por el gobierno, junto al presidente Iván Duque, estuvo la vicepresidenta Marta Lucía Ramírez, acompañados por el alto comisionado para la paz Miguel Cevallos, varios ministros y consejeros presidenciales, el jefe de la Misión de Verificación de la ONU en Colombia, Carlos Ruiz. No podían faltar a la cita que buscaba desactivar la rebelión el representante de la Iglesia Católica y director de la Pastoral Social, monseñor Héctor Fabio Henao, mostrando a la cúpula clerical muy predispuesta a evitar una crisis que lleve al fin del mandato de Duque.

Tras varias horas de reunión, la cita terminó en un fracaso. Según los representantes del Comité, el Gobierno Nacional no ha cedido en ninguna de las peticiones que se le ha hecho. “No hubo empatía del Gobierno con las razones, con las peticiones que nos han llevado a este paro nacional. No se ha mostrado empatía con las víctimas de la violencia que se ha ejercido de forma desproporcionada contra los manifestantes, que lo han hecho pacíficamente”, dijo Francisco Maltés, presidente de la CUT, declarando algo evidente tan solo teniendo en cuenta que mientras el gobierno montaba la trampa del “diálogo” la represión no cesó y un día antes ordenó "el mayor despliegue de la Fuerza Pública" para intervenir en Cali, la ciudad es uno foco de la rebelión contra su gobierno.

Jennifer Pedraza, vocera de la Asociación Colombiana de Representantes Estudiantiles de la Educación Superior declaró que “El discurso del presidente Iván Duque fue complaciente con los usos excesivos de la Fuerza Pública sobre las manifestaciones y, sobre la base de eso, es imposible tramitar cualquier tipo de reivindicación porque el movimiento social tiene allí su fortaleza”.

Los representantes del Comité Nacional del Paro se encontraron con un gobierno que repitió la estrategia del 2019, cuando las manifestaciones en su contra fueron desactivadas tras un acuerdo alcanzado en una “mesa de diálogo” que no resolvió ninguna de las principales demandas.

Pero la situación actual estallido está marcada por la crisis pandémica, la catástrofe social y la crisis política del gobierno de Duque y su partido de (extrema) derecha Centro Democrático. Este es el tercer y más importante levantamiento popular que enfrenta Duque, desde que asumió en 2018, y contra la agenda neoliberal y la represión de un estado policial.

La actual rebelión está protagonizada por una alianza en los hechos de asalariados sindicalizados, jóvenes precarizados de barriadas populares, estudiantes, clases medias urbanas progresistas, la “minga” indígena, campesinos y sectores populares en general.

Las direcciones burocráticas de las centrales sindicales, la CUT y la CGT, que integran el Comité Nacional del Paro, fueron desbordadas por las protestas y manifestaciones que se extendieron en todo el país. Esas direcciones alejadas de la bronca contra el gobierno que encendió las protestas buscan encauzar las mismas detrás de un llamado a la conciliación y la respuesta pacífica frente a la violencia estatal.

En el mismo sentido se expresan los referentes del “progresismo” colombiano. Tanto la Coalición de la Esperanza como el Pacto Histórico de Gustavo Petro vienen trabajando para el éxito de la política de diálogo. Petro, al que las últimas encuestas lo ubican como favorito hacia la elección presidencial del 2022, expresó una propuesta para desactivar la crisis. Los dirigentes del Comité Nacional del Paro deberían declarar “el triunfo” después del retiro de la reforma por parte de Duque, y tomando nota de la distancia entre las direcciones sindicales y la juventud precaria y barrial que sigue combatiendo y no quiere irse a su casa, aconsejaba definir uno o dos objetivos inmediatos para sentarse a dialogar con el gobierno.

Casi siguiendo al pie de la letra estos consejos, las direcciones burocráticas buscaron este lunes avanzar en un “diálogo” con el gobierno, pero se encontraron ante la situación de tener que entregar la lucha como en 2019, cuando la rebelión y la brutal represión lo impiden.

Tras el fracaso del encuentro los representantes del Comité llamaron a una nueva movilización nacional el próximo miércoles 12 de mayo. Nuevamente el llamado se da como un hecho aislado, siguiendo la política de llamar a paros por un día, lo que conspira con la organización y preparación de una huelga general que unifique a todos los sectores en lucha detrás del objetivo de tirar abajo el gobierno de Duque.

Mientras la política alentada por las propias cúpulas políticas con declaraciones contra los “violentos” y “vándalos”, se tradujo en más ataques de civiles a manifestantes, incluso con armas de fuego. Un ejemplo es el de Lucas Villa que luego de que un grupo de civiles le disparara en la ciudad de Pereira, según las últimas informaciones disponibles dadas por el director del Hospital donde se encuentra internado se declaró la “muerte cerebral”.

Luego de las jornadas de protesta de noviembre de 2019 la burocracia de las centrales sindicales en el Comité Nacional de Paro se embarcó en un largo proceso de diálogo que le dio un respiro a Duque y no cambió nada en la realidad de Colombia. Esta vez el pueblo trabajador y pobre, los campesinos y todos los sectores en lucha tienen planteado evitar esta trampa y avanzar contra el gobierno y el régimen neoliberal.






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