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Red Internacional

OPINIÓN. GOLPISTAS DE RETORNO A LAS CALLES.El Gobierno quita la ley contra las ganancias ilícitas y entrega una licencia a los golpistas para avanzar en el país

Con el fin de cambiar la relación de fuerzas con el Gobierno, el pasado lunes, el arco político de derecha golpista convocó a un paro de actividades con epicentro en Santa Cruz. A pesar de ser minoritaria la convocatoria de la derecha golpistas se anotan un avance y planean ir por más. Esto permitido por el rol conciliador del MAS. El martes de la anterior semana el MAS, también para medir fuerzas, llamó al “wiphalazo” en contra del agravio a la bandera que se hizo en el aniversario de Santa Cruz.

Elio AduviriTrabajador del Aeropuerto de El Alto

Lunes 18 de octubre | 19:05 | Edición del día
Foto: captura de video difundido en CNN

La derecha golpista, que logró un avance, tiene a la cabeza de este reaccionario movimiento a empresarios, terratenientes, colonos, políticos como Mesa, de los períodos más obscuros del país, cómo fueron las capitalizaciones. Organizan el paro contra la ley de las ganancias ilícitas y logran su objetivo a pesar que el paro no fue de alcance nacional. La derecha con este retroceso del gobierno recarga fuerzas reconstruyendo otra vez una oposición al oficialismo, quien con todas las concesiones a la derecha envalentona a los golpistas.

Este proyecto derechista que avanza es abiertamente racista, elitista y religioso. Ésta famosa triada siempre ha dado origen o abre la puerta en la historia a los periodos de gobiernos de corte fascista.

Racismo en la medida de la derecha boliviana que es un proyecto de gente “blanca” contra los de piel morena, que en la construcción ideológica segregacionista son “kollas” “aymaras” “kechuas” “guaraníes”. Estos dirigentes de los comités cívicos no seden un minuto en este carácter racista de su organización, en palabras de Rómulo Calvo, presidente del Comité pro Santa Cruz, tildó de “mal agradecidos” y “cuervos” a quienes participaron en el denominado “wiphalazo” y afirmó que “un trapo no hace nada, un trapo no nos representa”.

Es elitista ya que estos dirigentes de derecha son empresarios patrones de grandes empresas, como Luis Fernando Camacho, agroexportadores de ingentes cantidades de materias primas agrupadas en el comité cívico de Santa Cruz. Agropecuarios con inmensas cantidades de tierras, otorgados por los golpistas de hace décadas como Banzer y también la golpista Jeanine Áñez. Y últimamente, agregadas a éstas, élites cooperativistas de mineros millonarios, así como gremialistas ricos convertidos en dirigentes. Todos ellos tienen en común que explotan trabajadores con salarios de hambre, precarizan y hasta tienen trabajo esclavo en los sectores agropecuarios y mineros. En el sector gremial son sectores dirigenciales mafiosos que manejan a su antojo a las y los comerciantes de base que realmente tienen necesidades.

Religiosa debido a que cubren hipócritamente con manto de rezo y fe las atrocidades como el golpe de Estado. Esto lo vemos de manera abierta por ejemplo con la religiosa Amparo Carvajal, a la cabeza de la Asamblea Permanente de DD.HH., que pide libertad para los pocos golpistas detenidos y “victimiza” a policías y militares que son quienes perpetraron las masacres de noviembre de 2019. Son las iglesias y su moral hipócrita que históricamente ha intervenido políticamente en nuestra región junto con el Estado para garantizar la estructural discriminación contra los pueblos originarios, así como también la criminalización contra las mujeres que mueren día a día porque penalizan el básico derecho a decidir sobre sus propios cuerpos. Además, defienden la propiedad privada donde ellos tienen intereses de grandes empresas de la iglesia a nivel nacional y mundial. No dicen nada por la especulación y negocio de la salud porque tiene centros administrados por curas y pastores de iglesias cristianas que son millonarios.

La triada con la que retorna la derecha golpista planea ir por más y eso significa pactar con el gobierno la explotación y precarización de miles de trabajadores y trabajadoras, de miles de indígenas y campesinos esclavizados en el oriente para mantener sus privilegios de clase dominante. Además, para negar los derechos de miles de mujeres que pelean en las calles.

Para que los golpistas no vayan golpeando a nuestros padres, hermanos y hermanas indígenas con la reaccionaria Resistencia Juvenil Cochala, o la juventud Cruceñista del Comité Cívico de Santa Cruz, tenemos que organizar comités de acción para la lucha en los barrios, escuelas y centros de trabajo para que estos grupos reaccionarios no avancen.

Comités de huelga en cada trabajo donde estos patrones explotan y esclavizan. Los sindicatos y trabajadores de base tenemos que discutir en asambleas la independencia de clase de nuestros organismos. No podemos estar con gobiernos que ha demostrado conciliar y hacer crecer a los golpistas. Y peor estar con los golpistas que son empresarios explotadores. La independencia de clase significa empezar a luchar por la recuperación de nuestras organizaciones sindicales y sociales, expulsando a la burocracia sindical y de los movimientos sociales, así como empezar a discutir cómo construir nuestra propia representación política impulsando una alternativa anticapitalista, revolucionaria y socialista de los y las trabajadoras.

Tenemos que reflexionar en la juventud que con la derecha golpista no se negocia o concilia, ya demostraron que pueden hacer un golpe de Estado porque tienen el apoyo político desde el imperialismo y controlan las fuerzas armadas y la policía.




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