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Red Internacional

Política de Chile.“Moderar las expectativas”: una de las primeras medidas de Gabriel Boric en Chile

Tiempo estimado 7:02 min


Mientras la contundente derrota de Kast generó amplias expectativas de cambios, partiendo por mejores salarios, trabajar menos y libertad a las y los presos del estallido; el presidente electo y Apruebo Dignidad han asumido como primera tarea ajustar las expectativas y honrar la presión del establishment que exige gestos de moderación. “Mejor no anticiparse”, fue una de las frases claves de la semana.

Fabián Puelma

@fabianpuelma

Lunes 27 de diciembre de 2021 | 10:51

“¿Qué favores le gustaría pedirle al presidente?”, le pregunta en vivo un periodista de Televisión Nacional de Chile (TVN) a una niña de educación básica. “Qué acorten un poquito la jornada laboral y que respeten los derechos de todos. Mi mamá como es asistente social, ¡trabaja, trabaja, trabaja!”, le respondía la niña. Esta es la expectativa de millones de trabajadoras y trabajadores expresada en la voz de sus hijos. Durante las celebraciones del domingo se escuchaba el mismo anhelo: mejores salarios, trabajar menos y libertad a las y los presos del estallido.

Al escuchar a los entrevistados en la calle, periodistas del mainstream como Daniel Matamala no se cansaban de repetir que “el presidente electo tendrá que ajustar las expectativas”. El mismo análisis se repitió toda la semana entre los columnistas: o contiene las expectativas o la frustración puede ser peligrosa.

Se trata de una tarea en la cual Gabriel Boric se siente cómodo. Frente a los dichos de Giorgio Jackson en torno al retiro de las querellas por Ley de Seguridad Interior del Estado, Boric respondió que es “mejor no anticiparse” y que se va a revisar “caso a caso”. Estamos hablando de una medida que tiene casi nulas consecuencias respecto de la liberación efectiva de las y los presos. Incluso los gestos simbólicos requieren moderación. Frente a la Ley de indulto o la posibilidad de indulto presidencial, lo que priman son las evasivas.

Otro de los guiños exigidos por los dueños del país pasa por su gabinete. “No basta con Apruebo Dignidad para poder cumplir todos los desafíos que nos hemos propuesto” fue la sentencia de Giorgio Jackson sobre la posibilidad de integrar al gabinete a miembros de otros partidos. El eje Partido Socialista (PS), Partido por la Democracia (PPD), Partido Radical de Chile (PR) y Partido Liberal (PL), autodenominado "socialismo democrático", ya se mostró abierto a la colaboración y hasta el momento no se ha descartado que economistas neoliberales como el ex presidente del Banco Central durante el gobierno de Aylwin, Roberto Zahler, o el bacheletista Guillermo Larraín, puedan llegar a Hacienda.

Los grandes empresarios han apostado por pautar al presidente electo y celebrar cualquier gesto de moderación. El presidente de la Sofofa, Richard Von Appen, planteó abiertamente que muchas de las propuestas de Boric en materia de salarios y jornada laboral “dada la coyuntura económica, van a tener que ser en forma gradual".

Exigen gradualidad para reformas mínimas, pero para ajustar las condiciones de vida de la mayoría no piden permiso. La inflación la paga el pueblo, mientras que los millonarios sacan sus dólares al exterior. Sólo una imagen: el precio del pan acumula un incremento de 7% en el lapso enero-noviembre y la bencina durante este año ha subido un 34% en la Región Metropolitana; mientras que La Tercera informa que luego de las elecciones los “inversionistas locales decidieron concretar sus apuestas fuera del país”, mientras que otro grupo se mantiene a la espera de las primeras acciones del presidente electo para decidir.

Justamente, el importante aumento de la fuga de capitales al exterior es uno de los factores de la inflación. No podemos olvidar tampoco que pese a la recuperación de este año, aún faltan 600 mil empleos para alcanzar el nivel de ocupación que había antes de la pandemia, mientras que muchos de los nuevos trabajos son precarios y con bajos sueldos. Como hemos planteado en otras columnas, el compromiso de “responsabilidad fiscal” que Gabriel Boric asumió con los economistas de la Concertación que lo secundaron estos meses, se traduce en el fin del Ingreso Familiar de Emergencia ($500.000 menos de un tirón para una familia de 4 personas).

Es decir, las grandes expectativas de millones de trabajadores son, en gran parte, en defensa propia. Por ahora prima el anhelo que esta situación pueda resolverse gracias al contundente triunfo de Boric sobre Kast. Pero hay algunas muestras de que la combinación de defensa de las condiciones de vida y expectativa de cambios pueda motorizar luchas.

Los pescadores artesanales de la bahía de Quintero hace unas semanas que bloquearon totalmente la bahía ante la intransigencia de ENAP. La empresa estatal fue culpable de un derrame de petróleo el 2014 que afectó a toda la comunidad y en particular a los pescadores, quienes exigen reparación. Este miércoles ENAP fue responsable de un nuevo derrame de 200 litros de combustible. ¿Y cómo respondió? ¡Suspendiendo la mesa de trabajo con los pescadores y retirando todas sus ofertas en represalia a las movilizaciones!

Aun con nuevo presidente y aún siendo una empresa “estatal” (en donde, dicho sea de paso, trabaja como ingeniero el papá de Gabriel Boric), reivindicaciones por condiciones elementales como la que piden los pescadores, exigirán grandes luchas y fortalecer la auto-organización, la coordinación obrera y popular y que los grandes sindicatos se movilicen realmente para conquistar las demandas que anhelan millones.

Sin este tipo de luchas, la reducción de la jornada laboral, el aumento del salario mínimo, acabar con las leyes laborales heredadas de la dictadura que impiden la negociación ramal, serán muy limitadas y con letra chica, o directamente no serán. Gabriel Boric ha sido presto y rápido a la hora de honrar las exigencias de los grandes empresarios y los políticos de los 30 años. Para esto necesita la calle tranquila. Es todo lo contrario lo que se necesita para vencer la resistencia de los grandes empresarios.

Pese a la derrota de Kast, la derecha se mantiene fuerte en el parlamento. A su vez, los verdaderos dueños de Chile ya anunciaron que su plan para estos años es que la desaceleración y la inflación la pague el pueblo trabajador. Harán de todo para limitar cualquier cambio que vaya a favor del pueblo. Es por esto que es indispensable retomar las demandas de octubre de 2019, partiendo por exigir indulto a las y los presos de la rebelión y la desmilitarización del Wallmapu y luchando por demandas sociales urgentes como es el fin a las AFP, un salario mínimo de $600.000 con reajuste automático según la inflación, fin a las listas de espera y la precarización de la salud, frenando los despidos en la salud. Pensiones, salarios, salud, vivienda son las urgencias populares por las cuales debemos luchar.





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